S.O.S de la Hostelería

¿Saben cuándo uno tiene tanto que contar y se bloquea al no saber por dónde comenzar? Pues más o menos así estoy. 🤔

Seguramente exista una asignatura en Periodismo donde te enseñen pautas para salir airoso del paso en este tipo de encrucijadas, pero yo, como “pseudo articulista de cosas ricas y pautas integradoras” no se me hace sencillo arrancar por el camino idóneo. Por lo tanto, como muchas cosas en la vida, comencemos por el principio, y poco a poco contemos y argumentemos la situación.

Punto 1.

No será aquí el primer lugar donde se diga lo concienciada que está la sociedad ante la situación tan adversa que nos toca vivir este 2020. Lo malo del asunto es que estamos muy concienciados “de causa”, pero no tanto “de efecto”.

Nos repiten por activa y por pasiva las medidas de protección que debemos usar para protegernos de un posible contagio del COVID. Mascarilla 😷, lavado de manos✋🚿, gel hidroalcohólico, distanciamiento🙍‍♂️…1,5m…🙍‍♂️Cosas tan sencillas cómo efectivas (según expertos científicos, epidemiólogos y resto de duendecillos de esos comités de sabios). Pues ni con estos sencillos consejos tenemos la capacidad de cumplir en todo momento con estas medidas. Seguramente sí nos indicaran que tuviéramos que andar a la pata coja con la pierna derecha guiñando un ojo y con la mano contraria levantada, lo haríamos con más esfuerzo y con más eficacia.

Somos cazurros, insolidarios, anarquistas. Antítesis de lo que se promulgaba en las primeras fechas de este período de pandemia cuando periodistas abrían ediciones y escribían artículos promulgando que esto nos uniría como sociedad.

A día de hoy, creo que la unión social en torno a valores solidarios en general, sigue siendo a misma, si no peor en diversos campos o aspectos.

Negacionistas, anti mascarillas, conspiranoicos 👻👻👻 Cuanto de acertada es la expresión “una torta bien dada puede quitar mucha tontería”🤜🤜 Pero no vamos ser “polis de ventana” y vamos seguir exponiendo.

Punto 2

Cuantas medidas, medias medidas, protocolos, franjas horarias, ratios de contagio, estados de alarma, confinamientos…van publicados en el BOE, DOGA…Un sinfin de pon, quita, medidas, que a más de un se nos enrolló algún protocolo y llegamos a echar hidrogel en la boca y poner la mascarilla en las manos🙆‍♂️. Por norma general, los que mandan trataron y tratan de hacer de la mejor manera posible las cosas para atajar la propagación del virus, o eso queremos creer.

Quizás en muchos casos fueron medidas más o menos acertadas, o más o menos discutibles, pero, ¿quién era a eminencia tan notablemente preparada para acertar al 100% cas medidas que apagara este fuego viral? (viral de virus)😱

Ni se puede culpar ni se debe disculpar a los gobernantes y comités que gestionaron y gestionan este histórico momento. Pero quizás debamos seguir con racionalidad los métodos de buena praxis que nos indican. Al menos porque considero que algo sabrán de esto los científicos que los orientan, y ellos mismos promulgan.

Punto 3

Aunque en la actualidad no pertenezca al sector de la hostelería, siempre me sentiré identificado con él. Posiblemente, estos últimos meses fueran los más duros en muchos años en el sector. Bares, restaurantes, cafeterías, pubs, discotecas y demás modelos de negocio, se han visto en el deber de cerrar temporalmente o estar sometidos a una serie de restricciones. Tan sólo cada uno de los propietarios de estos negocios sabe realmente lo que le está suponiendo estas medidas.

Yo puedo imaginarlo. Durante un tiempo estuve la frente de un negocio del sector, y conozco de buena mano comenzar cada día de la semana a las 8 de la mañana con la caja en negativo esperando cubrir el gasto diario. Y de ahí en adelante, respirar con cada café, agua o vino servido.

Como enfocar la situación tiene que ser duro y muy complicado. Aunque más fastidiado debe ser que te demonicen y estigmaticen de la manera que lo están haciendo. La mayoría de los propietarios, posiblemente hacen o hicieron todo siguiendo las indicaciones de lo acordado por las autoridades competentes. También es sabido que varios propietarios se saltaron las medidas restrictivas a la torera, desprendiéndose una imagen negativa de cara al sector. Malas hierbas las hay en estos tiempos, y también en los tiempos limpios de pandemias.

¿Y todo esto a que nos lleva?

En la actividad diaria de cada uno de estos bares, cafeterías, restaurantes… se establece una relación entre dos partes. El propietario o trabajador y el cliente. Esta relación va a ser la que propicie la actividad del negocio. Por lo tanto, en estos momentos de restricciones, a la hora de cumplir medidas, tan involucrado debe estar el propietario, como el trabajador y el cliente. Uno por interés de su propio negocio, otro por interés de mantener su puesto de trabajo y el último por interés de no perder esos servicios.

Estos tres pies equilibran dan equilibrio a una banqueta. En el momento que uno de ellos falle, la banqueta va al suelo con consecuencias no muy alentadoras. Las consecuencias más benévolas son las de restricciones de aforo en los locales, y las más duras pasan por el cierre total de la actividad.

Reflexionemos sobre ese equilibrio.

Por lo visto a pié de calle, siempre hablando en términos generales, analicemos el cumplimiento de estas medidas impuestas en el sector.

-El empresario: pone a disposición de los clientes gel hidroalcohólico, carteles orientativos, cumple el distanciamiento entre mesas, cumple con el aforo, hace uso de la mascarilla cuando atiende al cliente.

-El trabajador: cumple que su higiene personal, hace uso de la mascarilla, desinfecta las mesas y sillas en cada servicio.

-El cliente: desde que entra en el establecimiento, hasta que sale tiene su mascarilla puesta salvo cuando bebe su consumición, o en los restaurantes, salvo cuando está comiendo.

De estos tres procedimientos y largando un vistazo general, ¿cuál es el que más se incumple?

En un primer vistazo, pienso que es la del cliente(con excepciones). Siempre hablando en general, la mayoría de los clientes se toma su estancia en un bar, cafetería… como ese “oasis de libertad donde el coronavirus se inmola”. O eso parece. Porque una vez sentado en la silla, retira la mascarilla y no vuelve a ponerla hasta irse. Las recomendaciones nos dicen que una vez sentados podemos retirar la mascarilla cuando consumimos algo. CONSUMIR ALGO, se entiende que es el momento de llevar algo la boca y beberlo o comerlo. Todo el tiempo restante no significa estar consumiendo algo. Por lo tanto, se debe tener la mascarilla puesta. A VER SÍ NOS ENTERAMOS.😡🤬

Y toda esta chapa…¿Por qué?

Pongamos el caso de que todos los clientes de bares, restaurantes…. tuviesen la mascarilla puesta en todo momento, excepto cuando beben o comen. Por el contrario, piensen que las personas quitasen la mascarilla cada vez que entrasen en un centro comercial, en las tiendas, en el metro, en los autobuses. En estes casos, ¿cuáles serían los sectores que estarían bajo sospecha?

En esta cruzada social en tiempos de pandemia, la Hostelería como sector, y por lo tanto, los hostaleros como cabeza representativa, no son los culpables de una serie de acusaciones que los intentan estigmatizar muy injustamente. Ellos estuvieron y están a la altura; aceptaron las medidas impuestas, adaptaron los negocios a situación actual. Incluso se reinventaron en muchos casos para poder mantener una actividad económica que le permitiera obtener algún ingreso. De “cum laude” estuvieron quenes incluso cocinaron millares de raciónes de comida GRATIS, para personas que lo necesitaban.

Quien no ha estado a la altura ha sido el cliente y el gobierno que impone estos cierres. El cliente tiene sus propias responsabilidades. Debemos ser lo suficientemente maduros para entender que debemos cumplir esas responsabilidades, andando por la calle o sentado en la silla de un bar. Ni nosotros somos niños que nos tengan que recordar el propietario o camarero que hay que PONER LA MASCARILLA. Ni ellos tienen la autoridad para obligarte a poner la mascarilla (en tal caso rogártelo con posibilidad de recibir una mala contestación o perder el cliente). Además, ¿tan complicado es de entender que sin la máscara estamos exponiéndonos nos mismos a uno contagio? La imbecilidad y la inconsciencia son dos características que no entienden de límites.

Por su parte, el gobierno quiso cortar el “pseudo” problema de los altos números de contagios por el método sencillo. Hablo de “pseudo” porque según estudios, tan sólo el 3´4% de contagios se produce en este sector. No es fribolizar con las cifras, porque efectivamente evitar los contagios hay que evitarlos todos. Pero, ¿sale a cuenta poner en riesgo la viabilidad de tantos negocios, tantas familias? … ¿No habría otros métodos posibles?

La imagen pública de terrazas y bares con las mesas llenas de gente sin la mascarilla puesta vendió al sector ante lo gobierno y ante la opinión pública (sobre todo de la gente que intenta cumplir las normas de prevención en todo momento). Quienes provocaron esa imagen han perdido ese “oasis de libertad”. Ahora bien, quien lo sufre en su piel es cada uno de los propietarios y trabajadores afectados. Ellos han perdido su ingreso diario para hacer su vida, para crear puestos de trabajo y contribuir a la economía del país.

Algunos caerán en el camino, muchos quedarán con el agua al cuello y unos pocos (sí existe alguno) salvará la situación. La incertidumbre cubre a un sector que día a día trata y trató de servir y contentar a sus clientes. Cada propietario ha ofrecido el mejor de sus servicios a sus clientes, y por una vez que estos debían estar a la altura, cuidando su propia salud y protegiendo la actividad de ese negocio que le ofrece el servicio solicitada, pues han evadido responsabilidades en su particular “oasis de libertad” que terminó por convertirse en un “fangoso pozo” donde poco a poco el sector hostelero se está ahogando.

Eduardo Fernández Calvo. Noviembre del 2020