Restaurante Nojira. “El concepto es el concepto”

Una mañana de niebla
me fui a la Puebla del Caramiñal.
Tiven que cruzar a ría de Vilagarcía
que es puerto de mar.

Quien no ha cantado estas letras un día alegre de tabernas, donde afinar (para bien o para mal) iba en función de la ingesta de tazas, cortos o culínes amablemente tomados al largo de la ronda. ¡¡Vaya recuerdos, Mecagoenrross!! Pues no fue por la mañana, ni había niebla, la ría sí que la cruzamos, y que conste que tampoco “roubamos un rodaballo, uui ay ay, ¡¡¡uui ay ay…!!!” pese a ser cuatro.

Ocurrió un Sábado al mediodía cuando cuatro Comederes decidimos ir a la Puebla del Caramiñal para disfrutar de su gastronomía. Previo vermú en el Olimpo, en el terraceo de la zona de los Jardines Valle- Inclán pusimos ruta al punto de referencia que marcamos en nuestro Tom-Tom Gastronómico para este día, el Restaurante Nojira. Situado frente a la playa del Areal, en el número 3 del paseo que lleva el mismo nombre que la playa. Nojira habita desde Julio del 2016 en la planta baja de una de las antiguas casas de piedra de la zona que se dedicaron a la industria de la salazón antiguamente. Posiblemente afectada por el reglamento que ejerce Patrimonio en edificaciones antiguas, pese a su reforma interior, sus piedras guardan la esencia y el carácter de tiempos anteriores a los actuales, manteniendo partes originales como la lareira.

“El concepto es el concepto”

Un concepto gastronómico y de ambientes (gracias a la cuidadosa reforma realizada) que en Nojira intenta desmarcarse de lo habitual de la zona de Barbanza. Abrimos la puerta de entrada llegando a un amplio recibidor, el cual siguiendo de frente nos lleva a uno de los diferentes espacios del Nojira. Con un techo alto y acristalado dando un gran aporte de luz, se viste esta estancia con una serie de mesas altas donde tomarte un vino o caña mientras picoteas unas tapas y raciones de la carta elaborada para esta parte más informal del Nojira. Comparte carta y también este ambiente más informal la zona de la terraza. Más condicionada por la meterología, pero se convierte en un espacio que le aporta un plus cuando se puede disfrutar los meses de verano y parte de la primavera y el otoño.

Además de lo descrito por el momento, el Nojira guarda un comedor de cinco mesas más recogido y íntimo, donde cenar o almorzar en un tono más formal eligiendo cualquiera de las propuestas de la Carta del Nojira. Una carta cambiante en función de la temporada o del mercado, y aunque no es muy amplia (cosa que personalmente prefiero) es variada y divertida. Elaboraciones con influencias de varias cocinas internacionales.

Cositas ricas que se elaboran en la zona cero del establecimiento. Una cocina totalmente abierta al cliente (comunica directamente con la zona de mesas altas) donde no quedan a escondite del ojo del cliente “Pesadillas en la cocína” mientras se preparan los platos, ¡¡ Alucino pepinillos!! Pues desde esa cocina abierta se construye ese concepto gastronómico un tanto diferenciado de la hostelería habitual de la zona. Quien más fuerte apostó por este concepto o estilo ha sido su creador, Luis Arijón. Aparentemente tranquilo, pausado, metódico. Demuestra conocimientos y técnica en el aspecto culinario que se reflejan en cada una de sus elaboraciones

Sirvan estas letras para poner en escena el Restaurante Nojira, pero profundizaremos algo más. Buena experiencia tanto en la atención como en el aspecto gastronómico. Pese a tener mesa reservada en la zona del comedor, a nuestra llegada accedieron a que pudiéramos sentarnos en una de las mesas que se sitúan frente a la terraza, disfrutando del día soleado y el verdor de los árboles que la componen.

Para beber

Una carta de vinos donde se hace una apuesta total por pequeñas bodegas de productores que cuidan sus elaboraciones y viñedos con mimo y respeto. Principalmente vinos gallegos de las diferentes D.O., que también conviven con algún espumoso o referencias de tintos para los más arraigados a los gustos tánicos. Nuestra elección en este caso fue Septiembre 16 de la bodega Pazo de Valdeconde perteneciente a D.O. Monterrei. Un blanco plurivarietal (Godello, treixadura y albariño), de lágrima gruesa, intenso, untuoso. Un acierto.

Para comer.

De la carta de Restaurante, nos decidimos por seleccionar tres entrantes para compartir y después cada uno escogió su plato principal. Abrió el almuerzo un aperitivo, Caballa curada con remolacha. Después llegaron los entrantes en tiempos bien escalonados. Primero un Atún curado a la sal con aceite de cebolliño. Fresco, buena textura del atún, un buen inicio.

A continuación, una Tostada mexicana de pollo con mole poblano. Ajuuumala chaparritos!!! Rica que estaba carajo, intensidad justa en picante, otro acierto. Poniendo fin a los entrantes, regresamos a tierras gallegas con un Pulpo salteado, ajada y puré de patata. Lo más reconocible en nuestro paladar de lo probado hasta el momento, pero no por eso pasó desapercibido. Puré sabroso, con textura (no convertido en una pomada fina) y un pulpo intenso en el sabor, color y buena textura, posiblemente aportada por la cocción al vacío.

Acabado el tercio de entrantes, pasamos a los platos principales donde cada uno de nosotros escogió un diferente. Merluza a la plancha con pesto de rúcula; Bacalao con trigo; Solomillo de cerdo ibérico con salsa al Pedro Ximénez y Ramen de vaca gallega. 

Raciones completas, con puntos de cocción correctos, combinación de sabores acertadas que se hacen agradables y nada pesadas respondiendo a esa línea de cocina saludable que Luis Aljirón expone en sus elaboraciones.

Quedaba ponerse en modo goloso, y vaya sí lo hicimos. Cuatro postres para probar todas las elaboraciones de la carta. Brownie de chocolate con cacahuetes y helado de vainilla, Panna cotta con fresas, Crumblé de manzana y ruibarbo y un Pancake con helado de vainilla.

Vaya festival de azúcar no apto para diabéticos. Bien elaborados, buen sabor…de todo menos ligerito, excepto la Panna cotta que resultó más fresca. Finalmente, para hacer de nexo entre postre y café pedimos una pareja de vinos dulces; Moscatel Ochoa 2016 y un Jerez Romate elaborado con uva Pedro Ximénez. Un fin de fiesta que estuvo a la altura del resto del festín.

Para rodar

Quedamos agradecidos y por supuesto que volveremos, más aún después de comprobar que las condiciones de accesibilidad que presenta son muy favorables. La entrada presenta un pequeño zócalo de 4 cm, que en la silla a motor no resultó impedimento y si el desplazamiento se realiza en una silla manual, con una pequeña ayuda también es fácilmente salvable. Interiormente el local es espacioso, ofreciendo libertad y comodidad para el desplazamiento. El piso transcurre todo a un mismo nivel, salvo un pequeño zócalo de 2 cm en la zona que comunica con el comedor.

Mesas totalmente accesibles, excluyendo las altas, que quedan fuera de nuestro alcance por nuestra altura particular de rodante y las de la terraza, aunque estas últimas no van a tener relevancia por el momento ya que la terraza no es accesible. ¡POR EL MOMENTO! Queda valorar la accesibilidad de los baños, y pasa el corte. Aporta el baño femenino como baño adaptado para PMR en plenitud de condiciones. Puerta espaciosa con sistema de corredera, barras de apoyo laterales, lavamanos libre de pedestal y radio de giro amplio. Con estas condiciones, puedo confirmar que en ningún momento una persona con condición de PMR se verá condicionado por desplazarse en su silla de ruedas en las instalaciones de este Restaurante.

Esta ha sido nuestra experiencia Comedere en el Restaurante Nojira, del cual esperamos que siga esta línea y prospere para que poco a poco cuaje como un referente de la gastronomía del Barbanza. Además, con el punto positivo de que tanto andantes como rodantes podemos disfrutar de él. Por lo tanto, ponemos el primer punto Comedere en la Pobra del Caramiñal, y le otorgamos al Restaurante Nojira la categoría de GASTROACCESIBLE.

Restaurante Nojira

Paseo del Areal, Nº3. Pobra del Caramiñal.

Teléfono: 981 832 364

Cocina: Fresca y saúdable. De mercado.

Ambiente: Pausado y relajado-

Nivel de Accesibilidad: Alto