El COVID-19. Un mal cliente para la hostelería.

Creo recordar que tomaba una caña de Estrella con tapa de zorza y patatas fritas, mientras veía el Liverpool vs Atlético de Madrid de la Xempions (cómo diría Mouriño). Ya el tema no pintaba muy bien. Luego, acostado en la cama mientras escuchaba a un locutor de radio decir; -” quizás este sea él último partido de fútbol que hemos visto en condiciones normales, con público y sin restricciones de ningún tipo, en mucho tiempo”-, reflexioné; “pues tal y como este pudo ser el último partido en condiciones normales, igual fue esta una de las últimas visitas a un bar en condiciones normales en mucho tiempo”.

Dicho y hecho. Ni el locutor se engañó, ni mi reflexión fue equivocada. Aquella caña fue mi última consumición en un bar antes de establecerse el estado de alarma. Lo que ha ocurrido posteriormente ya todos lo sabemos.

Pongamos la mira en el sector de la Hostelería. Desde un punto de vista social, y bien sea a nivel estatal, autonómico o local, creo que parte del ocio de nuestra sociedad es inconcebible visualizarlo sin bares, tabernas, restaurantes, garitos nocturnos…Las rondas con los colegas, la cerveza después de currar, el vermú del Domingo o el café de la mañana, el ambiente futbolero, las tapas…Todo esto forma parte de nuestra vida diaria y en cierto modo, impreso en nuestro ADN.

A colación de lo expuesto, y tras escuchar esta pasada semana en algunas mesas de debate diferentes opiniones que exponían, “una vida sin bares es posible”, no las creo muy correctas. Que no sean indispensables, no quiere decir que no sean necesarios. Parece que se desvirtúa su esencia, señalándolos como lugares donde la actividad que se genera dentro de ellos no puede aportar nada bueno a la sociedad actualmente. Pues ya me diréis, a ver quién ha sido el que nunca ha pisado alguno de estos establecimientos relacionados con el sector.

Cabe hacer un ejercicio de sensatez y admitir que hoy por hoy es acertado que estén cerrados, pero, de ahí a pensar que no debiésemos preocuparnos sí no se pueden abrir hasta Noviembre o Diciembre, va un buen trecho.

Es el sector de la Hostelería, es uno de los muchos sectores afectados en su actividad por la crisis sanitaria del COVID-19. Pero, tal y cómo se está dando la situación, quizás sea uno de los sectores al cual le pase mayor factura. Ya no solo hablo del largo período de inactividad al cual se están viendo sometidos estos negocios. Quizás la mayor incertidumbre para muchos, vaya a ser en qué condiciones podrán abrir sus negocios, que medidas le serán impuestas…

De momento no hay nada marcado con carácter oficial, aunque comienzan a salir a la luz, por parte de hosteleros o asociaciones, algunas propuestas para intentar buscar una apertura lo más inmediata posible. La reducción de la capacidad máxima de aforo del establecimiento un 50% o las mamparas de metacrilato individuales para las mesas de restaurantes, cogen fuerza. Semejan improvisaciones para adaptarse a esta desconocida situación. Algunas son más bizarras que otras, pero medidas de este modo u otro, posiblemente se vayan a tomar. (Aunque no concibo sintiéndome como un pescado en la vitrina de cristal disfrutando de una cena romántica con mi pareja. ¡Que queréis que os diga!).

Cabe la posibilidad, de que el sector vaya a tener que reconvertir por un tiempo parte del modelo de negocio para intentar adaptarse a los tiempos actuales. Así es como muchos restaurantes, incluso algunos de alta cocina, ya están sirviendo comida para llevar, o servicio a domicilio. Al menos quizás esos ingresos te permitan meter un euro en la caja, y sobrevivir por el momento sin ahogarte demasiado en números rojos.

Pero tristemente, la realidad para muchos va a ser otra. Muchos de ellos, directamente ni llegarán a abrir sus locales, o no lo harán porque no podrán hacer frente a la actividad con las medidas de restricción que se establezcan. A ver, que todo esto son conjeturas, aunque probablemente vayan a existir casos.

Con este panorama desalentador, quisimos ponernos en contacto con tres Hosteleros de la comarca y hablar con ellos para saber cómo están llevando este confinamiento en sus hogares, y estando ellos en primera línea de fuego en el sector hostelero, saber cuál es su visión de cara al futuro. Después de mantener una conversación con ellos y hacerle algunas preguntas, estos son sus puntos de vista.

Miguel. Parrillada Ourense (Rianxo)

30 años en el sector. Bar-Restaurante con capacidad para 150 comensales.

“Lo que quiero es que cuando abramos, sea con las condiciones de seguridad aptas para todos, clientes y empleados, porque para ganar dinero hay tiempo pero sí te llevan la salud o la vida no podrás recuperarte”.

-La persona y el Hosteleiro. “Desde un punto de vista personal me encuentro cómodo y bien. Disfrutando de la familia y de la pasividad de la situación, pues no preciso estar en contacto con mucha gente, igual derivado de la saturación de horas de estar en el establecimiento. Ahora bien, desde la perspectiva del negocio, pues más intranquilo. Aunque soy un hombre previsor e intento tener todo controlado, dentro de lo posible con diversos seguros que te ayuden a solucionar cualquier percance que pueda surgir, con esto del coronavirus te encuentras atado de pies, manos y sin vía de escape”.

-Adaptarse y reinventarse. “Las circunstancias te invitan a pensar en poder redirigir el negocio, pero actualmente no lo contemplo. Esperaría a ver en qué condiciones arranca la actividad y entonces valoraría sí aumentar con otro tipo de oferta y quizás dar un servicio a domicilio por el casco urbano de la villa”.

-Las posibles medidas de seguridad. “Como no veo claro las medidas protocolarias que impondrán, de momento me mantendré inmóvil. De hecho, la medida protectora de las mamparas de cristal colocadas en las mesas no las veo viables. Destruiría el concepto de restaurante tal y como yo lo entiendo; compartir un momento agradable en una mesa de conversación, comida bebida etc…”

-El cliente. “En cuanto se pueda abrir la gente volverá a los bares como antes. Quizás se pueda asustar en el caso que comiencen a aparecer nuevos casos de contagios”.

-La ansiada reapertura. “Me daría con un canto en los dientes sí en agosto estuviéramos abiertos, pero también contemplo la verdadera posibilidad de no contar con el verano. Lo que no me gustaría sería que cuándo nos permitieran abrir, nos limitaran el aforo de modo que tuviésemos que reducir la actividad más de un 60%. Y es que de este modo, tendría que readaptar el plantel de trabajo que tenemos actualmente”.

Dani“Figura”. A Recoveira (Ribeira)

Al lado de Vero,7 años en la Tapería A Recoveira, con capacidad de 24 comensales más terraza.

“En nuestro caso particular, al no ser un establecimiento muy amplio, la medida de reducir la mitad a capacidad de aforo, posiblemente nos llevaría a no poder abrir por la baja rentabilidad de la actividad con esas condiciones”.

-La persona y el Hostelero. “Procuramos estar ocupados la mayor parte del tiempo posible. Al vivir en la aldea, con una huerta, esto se lleva mejor. Y sobre todo disfrutar de la tranquilidad, de la familia y sin olvidarse de nuestros clientes, que al fin y al cabo son otra familia muy importante. El tema económico es otra cosa, y eso que ya sobrevivimos a un incendio y abrimos durante la crisis anterior. Las propuestas del gobierno, tema ayudas, créditos ICO… van lentos o no se tienen nuevas de ellos, lo que te produce mayor agonía e incertidumbre”.

-Adaptarse y reinventarse. “Si el período de inactividad se alarga en el tiempo, estamos valorando de comenzar a dar un servicio de reparto a domicilio, por supuesto, lo más seguro para el cliente y nosotros mismos. Ya mirando más a largo plazo, y según las condiciones de reapertura que se establezcan (espacio, aforo, medidas higiénicas…), quizás haya que redirigir o adaptar el negocio. Eso sí, sin perder nuestra identidad y nuestra esencia Recoveira”.

-Las posibles medidas de seguridad. “Aunque no hay nada concretado, algunas de ellas las veo contraproducentes. De hecho, el asunto de las mamparas en las mesas… a mí entrar en un establecimiento donde las mesas estuvieran todas cubiertas con estas mamparas no me inspiraría seguridad. Y marcando esta línea, espero que no se adopten medidas donde tengamos que hacer frente a una inversión los propietarios de negocios. Sin ingresos en los últimos meses y con la incertidumbre de una apertura borrosa, en cuanto al nivel de actividad e ingresos, tener que hacer una inversión para abrir puede darte más disgustos de los que uno ya tiene”.

-El cliente. “La respuesta de los clientes de cara a las reaperturas pienso que irá en función del número de casos de infección de virus que se hayan dado en el entorno en el que uno habita. A mayor tranquilidad vivida durante el confinamiento, mejor respuesta habrá en la vuelta a la normalidad”.

-La ansiada reapertura. “Me gustaría que fuese mañana ya!! Pero siendo realista, espero y veo posible que en Agosto se pueda comenzar, o incluso antes. Ante todo, que se alargue lo mínimo posible en el tiempo, porque cuanto más lejos, más negocios se van a quedar por el camino”.

Alberto. Curral do Marqués (Taragoña)

Toda la vida relacionada con la hostelería. Actualmente, lleva 4 años con el restaurante. 66 pax más terraza.

“Creo que este parón puede venir bien para reflexionar sobre cómo trabajábamos y como debiéramos trabajar apartir de ahora. Sí debiésemos replantearnos modelos nuevos de trabajo para facilitarnos cosas a los empresarios de este sector”.

-La persona y el hosteleiro. “Personalmente lo estoy tomando como una posibilidad de poder disfrutar de cosas que cuando tienes el negocio abierto, es imposible. Conciliar con la familia todo el tiempo que uno quiere, conseguir una conexión total y también poder desfrutar en mi caso de la huerta, plantar, etc.…Con el negocio, creo que este parón puede venir bien para reflexionar sobre cómo trabajábamos y como debiéramos trabajar a partir de ahora. Sí deberíamos replantearnos modelos nuevos de trabajo para facilitarnos cosas a los empresarios de este sector”.

-Adaptarse y reinventarse. “Intenté al principio el servicio de comidas para llevar, pero no funcionó. Ahora bien, sí esto va para muy largo en el tiempo me replantearía nuevamente este servicio, pero como las directrices que ofrece el gobierno no dejan nada claro no sabes bien cómo afrontarlo. También creo que esto nos puede dar pie en la hostelería a revisar el modelo a seguir. Quizás readaptar la relación con el cliente y conseguir una comprensión mutua durante el servicio, para trabajar en un ritmo más pausado y poder garantizar la seguridad, higiene y un servicio correcto y eficiente. Pero como dije antes, esto iría en función de las directrices que nos den desde el gobierno”.

-Las posibles medidas preventivas de seguridad. “De la situación en sí, podemos decir que en este caso la realidad supera la ficción. Por lo que, ante la complejidad de la situación, cuento que dentro del sector servicios nos incrementen las medidas de seguridad e higiene a un nivel muy alto. Hay que darse cuenta que hacemos un servicio directo al cliente. Pero asuntos como el de las mamparas de metacrilato, lo concibo como un oportunismo total por parte de ciertas empresas, sin saber nada cierto sobre sí va a ser una medida preventiva o no”.

-El cliente. “Posiblemente en un principio lo tome con mucha precaución, pero creo que poco a poco, dentro de las circunstancias existentes y con las medidas de precaución oportunas la gente se va a adaptar y aprender a disfrutar de los momentos”.

-La ansiada reapertura. Tal y como van yendo las cosas y por las cifras que dan, pienso que para mediados de Mayo o Junio debiéramos estar listos para comenzar”.