Las medidas accesibles en la Hostelería.

Tras el parón Navideño y después de superar en Enero la cuesta más famosa de la orografía galaico-hispánica, inauguramos 2018 con un nuevo texto informativo.

Por su contenido, principalmente va dirigido a empresarios de Restauración y Hostelería, que quieran tener conocimiento de cómo conseguir un negocio totalmente adaptado y acondicionado para personas con movilidad reducida, dando la mejor comodidad posible para esta parte rodante de la sociedad. Aunque todo aquel que lo lea, sea empresario, parroquiano cotidiano o ciudadano de grande urbe, puede llegar a alcanzar una mayor concienciación y sensibilización en este campo accesible, ya que va a entrar en contacto con hechos, factores, ideas o medidas que suelen ser invisibles a sus ojos, pero condicionan la independencia e inclusión de este colectivo de personas discapacitadas.

En los artículos escritos sobre los locales de restauración que hemos ido visitando con Comedere, para describir el entorno accesible de estos establecimientos, se marcó una metodología descriptiva a seguir. En ella se hace hincapié de los puntos más relevantes que permitiría un disfrute en plenitud de las instalaciones del local. Este disfrute se conseguirá gracias a un acondicionamiento que pueda permitir la accesibilidad:

  • acceso al interior del local
  • superficie de transito dentro del local
  • accesibilidad y adaptación de aseos
  • medidas de las mesas, que permitan el uso de ellas a personas usuarias de silla de ruedas en plena comodidad.

Claro está que, si la entrada al local está ausente de medidas de acceso, el resto de las características accesibles relevantes para un usuario en silla de ruedas pierden importancia. Principalmente agruparemos las diferentes formas de acceso según sus características en: acceso a Cuota 0, rampla de acceso y medios mecánicos.

Acceso a Cuota 0: “liso y llano…”, “hasta la cocina” Sería la entrada ideal para todo usuario de silla de ruedas, o mamis y papis con su baby-bugaboocar. Técnicamente nos referimos con este término cuando la entrada se encuentra al mismo nivel que la zona de tránsito de la acera o vía pública, sin zócalo. Incluso sí existe un pequeño resalte de 1 o 2 centímetros fácilmente salvable por uno mismo, se incluiría en este término.

Rampla de Acceso: Hablaremos de ella cuando la entrada al local se produzca a través del tránsito de una rampla que salva el desnivel existente entre la línea de nivel del piso del local y la línea de nivel de tránsito de la acera o vía pública. La oficialidad de este método de acceso se aúna con una serie de medidas concretas que constaría de una pendiente máxima longitudinal del 10 %, que en situaciones excepcionales será del 12 %, siempre que no supere con esa pendiente un tramo horizontal de 1,50 metros. Además, el pavimento debe permitir un desplazamiento cómodo y no ser deslizante.

Pero no siempre es el caso, algunos locales intentan hacer accesible el local mediante ramplas, accesible o pseudoaccesibles, en función de la pendiente o longitud que esta tenga, dando lugar a uno amplio catálogo de modelos ramplísticos que encontraremos en la geografía wild accesible:

  • Rampla adaptada o descansada: Pendiente descansada no superior al 30%. Aún no cumpliendo la normativa oficial intenta permitir el acceso al establecimiento de la manera más práctica y servicial, aunque posiblemente se pueda precisar de un empujóncillo para superarla.
  • Rampla practicable: Pendientes superiores al 30%, en las cuales suene ser dificultoso por uno mismo acceder en la silla con riesgo de vuelco picharriba en el ascenso o besar el suelo en el descenso.
  • Rampla imposible: Auténticos colosos con pendientes y perfiles imposibles, provocado por un corto recorrido de cuesta para salvar el desnivel existente, provoca que sea imposible el desplazamiento por uno mismo salvo tracción a las 4 ruedas y uso de cabestrante.
  • Rampla portátil: Construida con materiales ligeros que permiten poner o sacarla siempre y cuando sea necesario para facilitar el acceso. No se precisan estudios universitarios de ingeniería para diseñar tal sorprendente invento. Querer es poder, las soluciones existen y están al alcance de quien las quiera usar.

Sobra donde escoger, de más a menos riesgo en función del atrevimiento que tengamos, pero a lo menos en muchos de estos casos, tienes la oportunidad de poder acceder. Otros son prácticamente aberraciones, con pena de prisión “irrevisable” para quien hubiera diseñado, construido o aprobado tal fenómeno artístico.

Medios mecánicos: (Plataformas elevadoras, ascensores, plataformas salvaescaleras). Métodos empleados cuando no existe otra posibilidad. Suelen evitarse porque suponen un alto coste económico añadido, pero resuelven el desplazamiento para personas con movilidad reducida en la comunicación de tránsito vertical en plenitud de condiciones de comodidad y accesibilidad.

Otra parte esencial son las condiciones de accesibilidad de las mesas de uso para los clientes. Existen infinidad de modelos en el mercado, los cuáles dependiendo de sus medidas, diseño o estructura también condiciona el acceso y estancia cómoda en ellas a usuarios de silla de ruedas.

¿Porque se producen estos casos? A los propios ojos se ve que las medidas del contorno que ocupa una persona sentada en silla de ruedas, no son las mismas que las de una persona sentada en silla convencional. Por lo tanto, la adaptación en la mesa en estos dos casos no es la misma.

Este condicionante aparecen en función del diseño de la mesa, por lo que principalmente expondremos tres puntos críticos.

La medida interna entre las patas. Suele estar asociado a las mesas que tengan cuatro patas en su estructura, ya que si la medida existente entre el hueco libre de dos de esas patas, es inferior a la del ancho de la silla de ruedas le impiden entrar totalmente debajo de la mesa, soliendo quedarte el tablero de la mesa muy separado del tronco, imposibilitando una estancia en la mesa con un mínimo de comodidad. Recomendamos una medida mínima de 70 cm.

Altura libre desde el suelo a la parte inferior de la estructura de la mesa. (Bien sea tablero o más habitual, una barra de refuerzo para la estabilidad que poseen las diferentes estructuras de las mesas). Puede impedir el acceso bajo la mesa si la altura superior de las piernas (o rodillas) respeto suelo es superior, dando lugar a una estancia en la mesa de gran incomodidad. Una medida de 70 cm evitaría este problema.

La profundidad inferior. Este caso se produce básicamente en las mesas que su pata sea una peana central, que puede interferir en la introducción total de la silla debajo de la mesa, quedándonos el tronco separado del tablero de la mesa, impidiendo una cómoda estancia.

Una vez que el acceso al local se puede hacer por cualquiera de los métodos descritos, y tenemos conocimiento de los handicaps que nos puede aportar la elección de un modelo de mesa, también se debe saber y tener en cuenta que el tránsito en el interior del local debe ser accesible, salvando posibles tarimas u otros desniveles con ramplas.

Por último, y no menos importante, exponemos en este poker de puntos imprescindibles para  la accesibilidad, los baños o aseos adaptados. Cuatro son los puntos básicos que cumplir:

  • Acceso al habitáculo adaptado: Que el suelo del baño sea el mismo que el suelo del local. En caso de que no coincidan los niveles, se debiese habilitar el acceso mediante cuestas adaptadas o practicables. La puerta debe tener un mínimo de ancho de 80cm. Y su apertura debiese ser de corredera o hacia el exterior.
  • Espacio del habitáculo habilitado: Con una puerta de entrada amplia y la existencia de un espacio interior libre que te permita un ángulo de giro suficiente en la cadera (hueco libre de 1,50m. de diámetro).
  • Barras de ayuda: Barras de apoyo o de ayuda de desplazamiento lateral en la zona de inodoro.
  • Lavamanos accesible. Sin pedestal y sin mobiliario inferior, con una altura libre de 85cm sobre el nivel del suelo.

En resumidas cuentas, un empresario con un establecimiento de restauración que se quiera considerar adaptado para personas usuarias de silla de ruedas, debiese de cumplir por lo menos este mínimo de características. Todas ellas son fundamentales para una estancia cómoda y agradable para este sector rodante de la población. El incumplimiento de cualquiera de ellas tiene un condicionante negativo para el usuario, limitando su independencia e inclusión, además, de la de las personas que fueran o fuesen compartir la estancia o visita en ese local.