O Curral do Marqués

Debajo de un emparrado de uva rosada catalán y con un jardín que se convierte en terraza los días que la lluvia lo permite nos da la bienvenida O Curral do Marqués.

No consta que viviera en estas paredes ningún adinerado o titulado marqués, aunque gracias al trato recibido puede que llegues a sentirte como tal noble figura.
Hace alrededor de 6 años que Alberto apostó por hacer del “Curral” un punto de encuentro diferente al que se podía encontrar Rianxo. Con un primer enfoque de negocio basado en trabajarlo como bar y, complementarlo con otras actividades tales como conciertos en directo, monólogos u otros eventos, además de alguna comida previamente concertada.
Dichas fórmulas no acababan de enraizar en el panorama de ocio rianxeiro, por lo que poco a poco fueron modificando su actividad dándole cada vez más importancia al aspecto gastronómico.
En este último año esa apuesta gastronómica se consolidó fuertemente, con la elaboración de una carta que muestra una amplia variedad de tapas y raciones, que van variando en función de los productos de temporada o las costumbres gastronómicas estacionarias, de las cuales en Galicia vamos sobrados.

Una oferta distinta, divertida, y a mi entender adecuada a un vacío existente en el Ayuntamiento.
Somos una comarca con un producto procedente del mar o de la huerta envidiable por muchas zonas, al cual para disfrutar de el no hay mucho que dibujarle, pero aquí en el Curral sí que encontrarás este producto con elaboraciones diferentes a las que encontrarás en otros establecimientos de la zona.
Baos de xoubas con paté de pimiento de Padrón o de carrilleras guisadas, diferentes tipos de tostadas, hamburguesas de vaca gallega 100% (carnicería Chelo Muñico), algún ceviche, curri, tataki… variedad, diferente, y que el equipo de cocina con Frán Lampón a la cabeza, resuelven correctamente en el plato.

Así, en esta visita a O Curral do Marqués comenzamos por unas croquetas caseras que en esta ocasión eran de carrillera. Crujientes por fuera y con un interior ligero y meloso, de esas que cuando las comes no tienes que secar la fuente para empujarlas garganta abajo.

De seguido llegaron unos lomos de sardina marinados en un aceite de carbón sobre unas migas de pan de maíz y unos puntitos de crema de pimiento de Padrón. La sardina en sí misma, buenísima, con un sutil aroma a carbón, ligeramente cocinada que con el crujiente del pan de maíz, armonizaban texturas y sabores en el paladar…Para repetir.

El bao de xoubiñas de Rianxo . Nos gustó, pero quizás le faltaba un punto simpático, un toque ácido o picante, que habría dado ese matiz de frescura y chisporroteante .

Como de pescado azul iba la cosa, tataki de bonito con salsa de pimiento rojo, chips de boniato y piparras. “Rico rico y con fundamento”, diría un quemacebollas que me sé yo.
Para final de la parte salada unas costillas barbacoa acompañadas de una ensalada de col y zanahoria con mayonesa de mostaza y unas patatas gajo. Quedaron los huesos y,  de casualidad!

El confitado de seis horas hace que aunque no tengas herramienta bucal, ese no sea impedimento para comerlas, tiernísimas y muy golosas.

La parte dulce llegó con un crumblé de manzana con helado de vainilla, en el cual la acidez natural de la manzana contrarrestaba perfectamente el azúcar de la compota y de la galleta. Una exótica crema de pasión con espuma de coco y una fresca espuma de mojito que hizo un buen final de cena.

Mojamos la cena con unas cervezas Estrella Galicia por supuesto y unas copas de vino godello Ladairo D.O Monterrei. Quizás lo que sí echamos en falta fue una mayor variedad de los vinos ofertados, tanto tintos cómo blancos, aunque no va a ser este uno “pero” grave a ponerle.

Toca hablar ahora de la accesibilidad que nos brinda O Curral do Marqués.

Empezando por la zona de aparcamiento la cuál es amplia sin plazas reservadas para minusválidos. No tiene un perfil llano, sino que posee algo de pendiente que sí te desplazas en silla motorizasa no tienes problema para moverte pero sí el desplazamiento es en silla manual una ayudita no viene mal sobre todo para marchar porque pica para arriba. Desde el aparcamiento hasta la puerta del establecimiento nos encontramos libre de barreras.
La entrada al establecimiento la haremos a través de una rampa de acceso de una pendiente muy descansada que facilita el desplazamiento sobre ella.  A escasos metros también posee una puerta para acceder que está a cuota 0.
En el interior del establecimiento los diferentes comedores están libres de barreras para el desplazamiento, comunicados con rampas descansadas donde existen desniveles.
También los baños siguen esa misma manera de salvar el desnivel pero al tener menor margen de maniobra por el espacio existente, tenemos que numerar aquí otra pequeña dificultad montañosa. Tan solo uno de los baños posee barra lateral para ayuda de transferencias.
El lavamanos, que es común para ambos géneros, está a una altura alcanzable pero no tiene plenitud de comodidad por el desnivel existente en el suelo.
En los días que la lluvia lo permite, se puede disfrutar de una extensa zona de terraza ajardinada, ideal para estar con niños, por la cual en silla eléctrica te mueves perfectamente pero en una manual agradeces una ayuda para desplazarse.
En resumidas cuentas, podemos cualificar al O Curral do Marqués como un lugar agradable, saludable, amable, y que le da a la gastronomía rianxeira una ráfaga de aire fresco, con el valor añadido de que le permite a personas con movilidad reducida el disfrute de sus instalaciones y gastronomía por el cual le damos la cualificación de GASTROACCESIBLE.

O Curral do Marqués

Direción: Aldea de Ourolo, 107, Taragoña – Rianxo (A Coruña)

Teléfono: 626 01 67 36

Cocina: Para todos los públicos.

Con quien ir: Amigos y Familia.

Nivel de accesibilidad: Alto