Abuela Gloria. La boutique del vino Riveirense.

No hace falta decir que, en la modernidad actual existente de la Gastronomía, se sitúa como referente un líquido que nos acompaña desde hace miles de años. El vino. Bien blanco, tinto, rosado, dulce, espumoso, sobre lías, con barrica… cada vez acoge un mayor número de devotos. Ha vivido desde hace unos años un importante proceso evolutivo. Ya sea a modo individual y también conjugándose con la comida hasta llegar a una actual oferta muy concurrida en varios restaurantes como son los Menús Maridados. Se han ido mejorando procesos productivos por parte de los bodegueros. También se ha impulsado la trasmisión de conocimientos y maneras de influir en el cliente, desde un punto más comercial. Se ha convertido al cliente como parte participante de este proceso, siendo este el último receptor de un producto que desde la poda hasta la llegada a la copa pasa por tantas manos.

Estructura, aromas afrutados, cuerpo, lágrima, taninos…palabras que cada vez están más instauradas en nuestro vocabulario mientras agitamos la copa con movimientos circulares para que el vino se oxigene. Seguramente, desde su divino santuario, “Baco” esté orgulloso de esta cultura vitivinícola actual o asustado de escuchar tal idioma.

Pues para entrenar este postureo de movimiento de muñeca copa en mano, entrenar nuestra nariz y aumentar espectros de sabores en esta materia, Abuela Gloria en Riveira puede ser una buena oportunidad. Una vinoteca ubicada en la famosa Calle de la Sal Riveirense, que ofrece una amplia referencia de vinos, gallegos, españoles e internacionales.

Acompaña su carta de bebercio con una de comercio. Una amplia variedad de tapas y raciones para pasar un momento acogedor entre tanta botella, calmando los grados que entran en nuestro cuerpo y que el mosto fermentado no se apodere de nuestros reflejos.

El alma mater en la barra y gerencia del Abuela Gloria es David, un tío que imprime positividad y seguridad en lo que hace. Apuesta por referencias que no son habituales en las barras Barbanzanas, plaza difícil como él describe para este tipo de ofertas. Aquí no encontrarás Rectoral de Amandi, Viña Costera o Él Coto. Él habla de vinos de autor, vinos con carácter propio. De bodegas con pequeñas producciones. Referencias que se desmarcan de superficies comerciales pero que conviven en las cartas de grandes Restaurantes. Te cuenta la historia del vino, de la vid de donde sale, del bodeguero. Te aconseja y te describe el vino. Conocimiento y pasión por la materia revierten en su persona y siempre está dispuesto a compartirla con quien muestre interés. O esa fue nuestra impresión.

De este modo, en nuestras visitas a la hora de escoger vino, ponemos en sus manos dicha elección. Tras unas preguntas para saber preferencias, fue trayéndonos poco a poco diferentes caldos, que describía y compartía con nosotros las principales propiedades de cada uno de ellos.

Recorremos varios puntos geográficos gallegos en cada copa. Las tierras del barbanza con el Raposo Vulpes Vulpes y su salinidad de la bodega Entre os Ríos. Pasamos por laprovincia de Ourense, en tierras de Beade, donde Manuel Formigo recupera una uva llamada alvilla. Con ella elabora un monovarietal llamado Tino, el cual, esta cosecha 2017, no estará en el mercado por la poca producción condicionada por las heladas y malas condiciones climáticas de este año cosechero. Y terminamos nuestro viaje en Cambados en la parroquia de Castrelo con el Esteiro de Xurxo Alba de bodegas Albamar.

Pero como no solo de beber vive el humano, por lo que le buscamos una pareja de baile a tanta copa de vino …tiramos de la carta que nos ofrece Abuela Gloria. Se reparte en varios apartados, donde destacan su variedad de croquetas, sus tortillas, las ensaladas y las peneiras de embutidos. Suele tener una recomendación semanal de la carta, donde hace una selección de sus raciones. También puede incluir algún fuera de carta que puede existir puntualmente en el mercado. Presentaciones bien cuidadas, y bien resueltas mayormente. Alguna mejorable, pero la relación calidad, cantidad, precio es buena.

Somos fetiches de las croquetas. Sobre todo, de las que valen la pena. Promulgan las sagradas escrituras de la Gastronomía que en un restaurante donde las croquetas son caseras y de calidad, ahí se come bien. Así que pedimos un par de raciones variadas. Setas, pulpo, mejillón y choco. Buena ración, bien elaboradas. Nos quedamos con las de mejillón y las de pulpo, por intensidad de sabor y textura. Con un rebozado bien crujiente y un interior más untuoso que las otras.

Le arrimamos una ración de empanada del día, que en este caso es de cocido.

Tortilleros de pro, es imposible no caer en la tentación de pedirla cuando la vienes en una carta, y más sí te la recomendaron otros clientes. Elaboran varios tipos, de boletus, de gambas… Nuestra elección es la de siempre, la clásica, la tradicional, la de la venerada trilogía. La de patata, huevo y sal. Eso sí, gordita y poco hecha por favor. Dicho y hecho, aprobado con buena nota. Patatas de corte fino, bien pochadas, en buen punto de sal y huevo a cascoporro…Somos tortilleros. AHÚ, AHÚ, ¡¡¡AHÚ!!!

Y para acompañante una ensalada de quesos, alga percebe y cebolla caramelizada.

Nos quedaba la sobremesa, y quizás a nuestra valoración ha sido la parte más floja. Porciones de tartas industriales, eso sí, bien presentadas y buena ración, aunque no me aportan mucho.

Pero para adecentar la parte dulce, aunque no se come…pero se bebe, un vino Moscatel de Tierras portuguesas Moscatel de Setubal 2014 de la familia Horacio Simoes. ¡¡Cosa rica chico!! Solo nos queda un cafecito, repetir copa dulce y faria antes de pasear por las calles de Riveira o su puerto.

Con todo esto y un bizcocho, cafelito, repetir copa dulce, faria y paseo por el puerto para disfrutar de las vistas y los aromas marineros.

Una amplia accesibilidad al mundo vitivinícola, para poder degustar y saborear cositas curiosas y diferentes. Pues hablando de accesibilidad, en este caso para el desplazamiento, tenemos que describir la que nos ofrece este singular establecimiento.

Dispone de dos puertas de acceso, de las cuales habilita una mediante una rampa de acceso con una pendiente medio alta.

Ya dentro, el espacio de desplazamiento no es muy amplio, pero se hace sin problema alguno. El suelo transcurre todo a un mismo nivel, sin zócalos ni desniveles que te condicionen la movilidad en la silla de ruedas.

La estructura de la mesa facilita perfectamente la accesibilidad de usuarios en silla de ruedas, tanto en su altura como en la profundidad, permitiendo una estancia con total comodidad.

Para describir de último, nos queda valorar la accesibilidad de los servicios. Pero esta no existe. Son totalmente inaccesibles para las personas usuarias de silla de ruedas.

Un sitio este Abuela Gloria que para los seguidores del vino se erige en visita obligada, donde podrán colgar su deseo en el particular árbol de los deseos de este singular establecimiento. Bien para chatear (de beber no de whatsApp) en pandilla o sentarte en alguna de sus mesas. Comer y beber en buena compañía, en un ambiente relajado, buena música de fondo y en comodidad independientemente seas usuario de silla de ruedas o silla con patas. Eso sí, recomiendo hacer la reserva de la mesa por anticipado, ya que no posee un aforo muy amplio.

Aprueba en la comida, muy buena nota en la bebida y pasa el corte un tanto condicionado en el campo accesible. Con estas características se gana la categoría de GASTROACCESIBLE, convirtiéndose en un nuevo punto Comedere.