Restaurante A Casa de la Tia Elisa

La mañana del Sábado amanece fresca. El “veroño” nos ha abandonado. Las sábanas de amorosa franela regresan a los lechos de los hogares. Por la ventana observas los colores del cielo y las chimeneas humeantes.

Dornas en el puerto

El día se presta ideal para caminar. Bien por el monte en busca de setas o respirando la frescura salobre del mar. Nos decidimos por la segunda. Tras el pertinente desayuno continental del Sábado para recargar las baterías, nos arropamos con los abrigos que nos acompañarán hasta las primeras fechas primaverales. Ponemos rumbo hacia Riveira. Enfilamos la carretera serpenteante pegada a las aguas marinas entre Riveira y Aguiño. Ese será nuestro destino hoy. Aguiño. Tierra brava, de gente brava. Moldeados ambos por la mano del gran azul. Pasear por su puerto, por el dique de abrigo, por las varaderas donde las dornas tradicionales de madera descansan. Respirar tradición y cultura marinera.

Nuestros pasos persiguen la franja litoral alcanzando la Playa de la Tasca. Nos internamos en las pasarelas que levitan sobre las pequeñas dunas naturales cubiertas por la flora interdunar. Paseamos por el espigón bajo el tenue murmurar de las olas de un mar en calma. La imaginación me lleva a situarme en un día bravo de tempestad donde estamos pisando ahora mismo. El poderoso embrujo de un mar embravecido manifestándose con total plenitud. El final del espigón lo pone un islote natural formado por un conjunto de rocas que se interna en estas aguas, actuando como marcos simbólicos que dividen la Ría de Arousa y la inmensidad del Atlántico. La tranquilidad y el asosiego se apoderan de nuestrol cuerpo mientras visualizas más allá de las rocas desgastadas por las fuerzas del mar y viento, cara Sálvora, Vionta, Ons. Islas que emergen de estas aguas fértiles. Aguas que esconden en su profundidad una biodiversidad de envidiable calidad en el universo gastronómico. Algas, pescados y mariscos son extraídos de ellas por las laboriosas manos marineras para más tarde estremecer gratamente nuestros paladares.

Estando en puerto marinero con la existencia de esa gran despensa marina ante nuestros ojos, y también porque el reloj metabólico estomacal hizo sonar su alarma, regresamos sobre nuestros pasos buscando una mesa acogedora donde poder degustar alguna de estas joyas marinas.

En la fachada portuaria, detrás de un pequeño jardín encontramos una casa con planta baja construida con la tradicional manpostería de granito. Dentro de las gruesas paredes de piedra reside el Restaurante A Casa de la Tía Elisa. Una música ambiente sosegada nos recibe adentrantonos en sus aposentos por la puerta de la cafetería. Estancia que dispone de una barra, unas mesas altas y un recogido rincón frente a la cristalera donde puedes tomarle un café, unos vinos en la hora del aperitivo o un combinado nocturno. Acompañados amablemente por su personal, recorremos un pasillo que nos lleva al comedor del Restaurante. Se abre al público con luminosidad natural ayudada de varios puntos de luz. Suma una cuidada decoración donde la madera, cuerdas, tapizados y varipintos detalles crean una atmósfera acogedora. El sonido ambiente de las melódicas notas de músicas instrumentales y baladas se ensamblan con el lienzo paisajístico, real y palpable, que se puede observar através de las ventanas donde mar, litoral y puerto reclaman protagonismo.

Ese mismo protagonismo será reclamado por pescados, mariscos y productos de buena calidad en las elaboraciones de su cocina.

Nuestra particular elección se decanta por escoger elaboraciones de la Pizarra de mercado. Ofrece una serie de entrantes como empanadas, croquetas, boquerones… Además, una variedad de mariscos de la Ría y pescados. Frescos Pescados de Palangre con la posibilidad de escoger su método de elaboración. Bien a la plancha, a la gallega o “el Tajine”. És este último un método de cocinado tradicional propio de los países árabes del norte de África y, que en este caso particular, caracteriza y diferencia A Casa da Tía Elisa en comparación a los establecimientos de Restauración del entorno barbanzano.

Nuestra elección para probar la cocina de La Casa de la Tía Elisa comenzó por unas Croquetas de centolla.De considerable tamaño y muy buena elaboración. Cumplen las 5 leyes básicas Comedere de la “croqueta coqueta”. Rebozado fino, buena fritura, interior de bechamel cremoso, sabor y tropezón reconocible.

Seguimos con Salpicón de Langostinos y Rape. Plato fresco. Un aliño bien equilibrado de aceite y vinagre. Quizás desequilibrado en cuanto a la proporción de verduras, langostinos y rape. Un tanto desmesurada la cantidad de pimiento. Salvo esa nota, el sabor del plato en su conjunto fue muy agradable.

El final de los entrantes llegó con el Pastel de Cabracho. Potente en el gusto. Suavidad y esponjosidad en su textura. Acompañado con la tradicional salsa rosa con un toque picante agradable. Le cambiaría las tostadas que lo acompaña para untarlo. Mejor que un pan industrial, hacer unas tostadas con buen pan gallego artesano. No és trabajo de ingeniería y categoriza y complementa el plato más dignamente.

De broche final un pescado del palangre elaborado en el Tajine. Escogemos la Merluza. Acierto total. Una ración “gallega”, de abundancia. Dos rodajas de Merluza que dejaban imaginar el tremendo tamaño del ejemplar. Textura, punto y sabor del pescado sobresaliente. Bien acompañada de las verduras y patatas hechas entre sus propios jugos y el de la Merluza. Un plato que nos agradó con notoriedad. Además, el protocolo del emplatado a la vista del cliente también viste y vende la actividad de este establecimiento.

Compartimos postre. Un Cremoso de queso, suave y equilibrado en azucar y un Helado casero de fresa, de reconocible sabor y una textura más próxima a un sorbete que un helado. Un final que mantuvo el buen nivel de la comida y que culminamos con un cafelito.

Una cocina sencilla, de temporada donde el producto fresco de cercanías habla en primera persona, con nobleza en el plato, al igual que otros elementos como por ejemplo aceites de primera prensada, pimentóns artesanales…

Habla el producto en primera persona, y nosotros podemos hablar en primera persona de la experiencia en La Casa de Tía Elisa gracias a su aceptable nivel de Accesibilidad. Aunque no existe una plaza de aparcamiento reservada para Discapacitados, son numerosas las plazas de aparcamiento que hay por la zona. El acceso al interior lo haremos através de una puerta que salva el desnivel con la acera mediante una rampla. 20 cm de longitud con una inclinación un tanto alta, pero salvable en silla motorizada o con una ayudita sí el desplazamiento se hace en una manual. Dentro, el local corre todo a un mismo nivel. El desplazamiento entre las mesas y el resto del local se hace sin condicionantes de movilidad. Quizás las mesas pueden presentar un pequeño inconveniente. Debido a su modelo con pie central, impide entrar debajo de la mesa con la silla, por lo que es recomendable escoger una mesa de 4 pax que permite esquivar parcialmente, pero funcional, este inconveniente. ¡Soluciones!, no problemas. Y, por último, hay que describir que los servicios interiormente son amplios, pero carecen de barras de apoyo y el lavamanos no es libre en su parte inferior. Falta que condiciona una accesibilidad total del establecimiento.

Tener un producto fresco de primerísima calidad. Darle buen trato en los fogones con sencillas elaboraciones, forjándose platos gustosos que cuando alcanzan la mesa hacen disfrutar al cliente. Y, además, ese producto tiene la virtud de situarte en el paisaje que miras a través de la ventana. Esta puede ser la carta de presentación de A Casa de la Tía Elisa. Pero para descubrirla en su totalidad vas a tener que visitarla en primera persona, seas caminante o rodante, porque podemos otorgarle también el calificativo de establecimiento GASTROACCESIBLE. Y eso, para muchos que se nos priva de poder entrar en muchos establecimientos, también es una virtud.

A Casa da Tía Elisa

C/Francisco Lorenzo Mariño, 120, 15965 Ribeira, A Coruña

Telefono☎ : 981 84 18 42
Cocina👨‍🍳: Personal, sencilla y de producto.
Ambiente 🎊🎉:Relajado e íntimo.
Nivel de Accesibilidad♿ : Aceptable y funcional.